Resignificación ya!
Sin Franco ni Primo de Rivera pero con todo lo demás: la interminable resignificación de Cuelgamuros
El complejo monumental del Valle de Cuelgamuros.Europa PressMadrid-
Público
Fue un 24 de octubre. Hace ya seis años. En torno a la una de la tarde, Francisco Franco salía -por fin y para siempre- del que fue su mausoleo durante 44 años de democracia. Del todavía entonces Valle de los Caídos. El primer gesto del tan anunciado proceso de resignificación del conjunto monumental. Una resignificación que estaba a la vuelta de la esquina. Lo repetían machaconamente representantes políticos y medios de comunicación. Más de un lustro después, las cosas no han cambiado tanto como cabría esperar. Con algunas concesiones. A Franco le siguió algo después -el 24 de abril de 2023- Primo de Rivera. El monumento por excelencia del fascismo español se quedaba así sin sus dos grandes protagonistas. Otro cambio: su nombre. De los Caídos al topónimo Cuelgamuros. Pero poco más. El Valle sigue conservando lo esencial. Su simbología, su alianza estratégica con la iglesia católica y su significación como lugar de peregrinaje de la extrema derecha patria e internacional. Sin dejar demasiado espacio para el diálogo, la memoria o la famosa reconciliación.
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Aún así, muchas cosas se quedan sin tocar. Entre ellas la cruz. El icono que preside el conjunto monumental y que, para muchos, no deja de ser un homenaje a Franco y su legado. También la comunidad benedictina, que seguirá administrando la basílica, la hospedería y la escolanía del conjunto. En otras palabras: Cuelgamuros continuará dedicado al culto católico. ¿Es esto una verdadera resignificación? ¿Pueden conjugarse un museo de la memoria y un centro religioso? ¿Qué pasa con los familiares de las víctimas enterradas en el recinto? ¿Alguien les ha consultado?
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No es la primera vez que se intenta resignificar Cuelgamuros. Al menos sobre el papel. Ya en la Ley de Memoria Histórica de 2007, impulsada por el Gobierno de Zapatero, se establecían las primeras disposiciones sobre el Valle. Entre ellas, la prohibición de realizar en su interior actos de naturaleza política o "exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo". Pero no fue hasta el año 2011 cuando se elaboró un primer informe sobre el futuro del monumento. El documento corrió a cargo de una comisión de expertos, integrada por historiadores, investigadores y representantes institucionales. Carme Molinero, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, formó parte de ella.
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No todo el mundo es de la misma opinión. "La idea del concurso me parece terrible y, hacerlo en colaboración con la iglesia, muy discursivo de la democracia que nos dejó en testamento Franco", sostiene en conversación con Público Manuel Martín, historiador del arte especializado en derecho del patrimonio. Sus críticas se dirigen al concurso internacional de selección de propuestas, organizado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, y en cuyo tribunal participó Daniel Alberto Escobar Portillo, antiguo miembro de la escolanía del Valle. "Un centro de interpretación de la memoria pared con pared con la basílica de Cuelgamuros. Me parece un disparate", completa el también investigador.
