El fuerte de Ezkaba reconocido oficialmente como Lugar de la Memoria
El fuerte de Ezkaba, antiguo penal franquista, es ya Lugar de Memoria Democrática
El acto institucional ha concluido con el descubrimiento de la placa instalada con motivo de la declaración, una ofrenda floral y una actuación musical seguida del baile de un aurresku. (GOBIERNO DE NAFARROA)Bajo un sol limpio de mañana de primavera, los acordes de ‘El cant dels ocells’ de Pau Casals se han alzado frente al portón del fuerte de Ezkaba. No ha faltado el aurresku, acompañado del txistu, ni ‘Txoria txori’ de Mikel Laboa interpretada por el violín y el violonchelo, y tampoco las palabras en memoria de las personas que, hace casi noventa años, cruzaron ese mismo umbral sin saber si volverían a salir.
Este martes, el Boletín Oficial del Estado ha publicado la resolución que declara al fuerte de Ezkaba Lugar de Memoria Democrática. Un acto solemne ha tenido lugar allí mismo, a los pies del portón, donde a vicepresidenta segunda y consejera de Memoria y Convivencia del Gobierno de Nafarroa y el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, han descubierto la placa que lo oficializa en castellano y en euskara.
Concebido como fortaleza defensiva y obsoleto antes incluso de terminarse, el fuerte de Ezkaba es recordado más bien por su condición de penal infernal en tiempos de la guerra del 36 y por haber sido a su vez escenario de la mayor fuga de Europa.
Tras la sublevación militar de julio de 1936, en estas mismas galerías se hacinaron, en condiciones precarias, cerca de 2.500 presos políticos, encerrados en el fuerte como medida represiva por sus ideas libertarias, socialistas, nacionalistas, comunistas, republicanas o abertzales.
El 22 de mayo de 1938, 800 de esos reclusos protagonizaron una histórica fuga al escapar del fuerte después de que un reducido grupo de presos se hiciera con el control de la instalación.
Tras la fuga, las autoridades franquistas comenzaron una persecución y más de doscientos fugados fueron abatidos en los montes. Solo tres lograron cruzar la muga. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, el fuerte fue clausurado como penal y reconvertido en depósito de municiones, uso que mantuvo hasta que el Ejército español lo abandonó en 1987.
Ana, hija de Jovino Fernández
Entre los presos que lograron cruzar la muga tras la fuga estaba Jovino Fernández. Este martes ha hablado por él su hija, Ana, que con acento afrancesado se ha dirigido a su padre como si aún pudiera oírla: «Papi, estamos en Pamplona, en la puerta del fuerte de San Cristóbal. Hemos venido a presenciar un suceso notable ya que el fuerte pasa a ser un monumento de la memoria histórica. Imagino el orgullo que sentirías».
A renglón seguido, Ana Fernández ha leído fragmentos de la entrevista que el propio Jovino dio a Solidaridad Obrera tres semanas después de la fuga. Sobre la llegada al penal, el preso relató: «Me entregaron al jefe del penal como si se tratara de un fardo. Sin ropa, sin colchoneta, sin nada. Un día, en la ración del potaje, para cuarenta hombres pudimos contar hasta sesenta garbanzos».
Ana ha leído la rutina carcelaria que relató su padre. El que enfermaba, o si le hacían enfermar, no tenía médico ni medicinas. «Moría como podía», ha detallado
Así, Ana ha leído la rutina carcelaria que relató su padre: «Levantarse del duro suelo al toque de diana, pasear como autómatas por el patio, y engullir maquinalmente el austero y nominal rancho dos veces al día, era todo nuestro programa diurno. Repasar celosos las costuras de nuestra asquerosa ropa interior, para matar implacablemente los piojos aposentados en ellas, y dormir luego lo más profundamente posible, para tal vez soñar con un mundo virtual que compensase lo deprimente del real».
El que enfermaba, o si le hacían enfermar, no tenía médico ni medicinas. «Moría como podía», ha detallado Ana. Y antes que morir, decidieron escapar. «Tras la fuga, iba con un grupo de unos veinte compañeros; a los dos días quedábamos tres, y más tarde quedé yo solo». Y del instante más duro, metido en el río mientras los perros ladraban: «Ese cabrón se ha metido aquí y aquí le hemos de encontrar, decía un cura con fusil».
Ana ha ensanchado después la memoria hacia todos los republicanos que en 1939 cruzaron la frontera y fueron recibidos, dijo, «como indeseables, recluidos en campos de concentración». De allí, ha recordado, miles salieron hacia compañías de trabajo obligatorio en Alemania, a las minas de carbón francesas como su padre o al otro lado del charco, hacia las Américas. Un exilio que, ha dicho, «duraría hasta la muerte de Franco», y un trauma, el de su padre, que perduraría en ella y en hijas e hijos de presos republicanos. «No lo olvidamos, sin memoria no se hace camino«, ha sentenciado.
La importancia de la memoria
Antes de las palabras de Ana Fernández, el secretario de Estado, Fernando Martínez, ha declarado en este acto que «hay que recordar para no olvidar, pero es necesario que se conozca qué es lo que pasó y es necesario especialmente para la gente joven, que es la que posiblemente esté más desinformada, conozca que aquí hubo un penal, conozca que aquí hubo una dura represión del franquismo».
La consejera Ana Ollo ha recordado que las personas recluidas en el penal «fueron militantes, fueron personas comprometidas con las ideas de libertad de democracia y de justicia social y fueron recluidas, reprimidas, represaliadas y asesinadas por esa ideas, unas ideas que en este agitado inicio del siglo XXI en que el negacionismo y la involución autoritaria son una amenaza clara, son necesarias reivindicar».
Ambos han descubierto después la placa ante una amplia representación institucional en la que se encontraban alcaldes y alcaldesas de los municipios colindantes, entre ellos el alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, así como representantes de las asociaciones memorialistas.
Reunión previa
El acto en el fuerte ha estado precedido, en el Palacio de Nafarroa, por la constitución de la Comisión de Seguimiento prevista en el protocolo firmado entre el Estado y Navarra.
Copresidida por Fernando Martínez y Ana Ollo, con representantes de los ministerios de Política Territorial y Memoria Democrática, Defensa y el Gobierno navarro, coordinará el diagnóstico de conservación del inmueble, el régimen de visitas y el proyecto memorialista que prepara el Instituto Navarro de la Memoria.
Al término del acto, representantes de la Agrupación de 33 Asociaciones memorialistas de Nafarroa por el derribo de los Caídos han entregado al secretario de Estado una carta abierta en la que afirman que en Iruñea hay un monumento «execrable y aborrecible», construido «en plena dictadura para homenajear de forma explícita a los 4.500 combatientes sublevados que murieron en la cruzada».
Piden por ello a la Secretaría de Memoria que declare el Monumento a los Caídos como «un elemento contrario a la Memoria democrática» y ordene al Ayuntamiento de Iruñea su retirada.
