Al fin en casa

06/10/2026
En una ceremonia cargada de emoción, el Gobierno de Nafarroa ha entregado este lunes los restos de las víctimas del franquismo Ramón Bengaray, Dionisio Gutiérrez y Epifanio Osoro a sus respectivas familias tras ser identificados gracias al ADN.
Pello Guerra
Redactor de actualidad / Aktualitateko erredaktorea
naiz

Las víctimas del franquismo Bengaray, Gutiérrez y Osoro regresan por fin con sus familias

 

Aurresku poco antes de entregar los restos de Bengaray, Gutiérrez y Osolo a sus familias.Aurresku poco antes de entregar los restos de Bengaray, Gutiérrez y Osolo a sus familias. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

Décadas después de que fueran fusilados por los sublevados franquistas, los restos de Ramón Bengaray, Dionisio Gutiérrez y Epifanio Osoro han sido entregados a sus respectivas familias tras haber sido identificados gracias al ADN.

La ceremonia ha tenido lugar este lunes en el Panteón Municipal de víctimas de la guerra del 36 en el cementerio de Iruñea, donde se han reunido, además de los familiares, miembros de asociaciones memorialistas, representantes del Ayuntamiento de Iruñea, del Gobierno de Nafarroa y del Parlamento navarro.

Como maestro de ceremonias ha ejercido César Layana, jefe de Sección de Documentación en el Instituto Navarro de la Memoria, quien ha recordado que el Gobierno de Nafarroa iba a hacer entrega de los restos de las citadas personas a sus familiares «90 años después de que un poder ilegítimo y en extremo violento les arrebatara la vida».

Un mapa de memoria con «más verdad»

En nombre del Consistorio iruindarra, el alcalde, Joseba Asiron, ha destacado en relación a las víctimas del franquismo identificadas que «recuperar sus nombres, sus restos, sus historias y también las heridas que dejaron nos ayuda a completar el mapa de la memoria colectiva. Un mapa que durante demasiado tiempo estuvo lleno de vacíos, de silencios impuestos y de duelos aplazados. Hoy ese mapa tiene un poco más de verdad». 

Ha destacado el perfil de todos ellos, especialmente de Bengaray, un hombre polifacético que da «la dimensión de toda esta generación que nos arrebataron en aquellos años trágicos» y ha concluido señalando que «la memoria no reabre heridas, las reconoce».

Una de esas víctimas era Epifanio Osoro, militante de la CNT originario de Durango, soltero y mecánico de profesión. Formaba parte de un grupo de presos del penal del fuerte de Ezkaba que fueron fusilados extrajudicialmente el 1 de noviembre de 1936. 

En nombre de su familia, Iratxe Isasi Osoro ha señalado que «hoy es un día emocionante, porque traemos de vuelta a casa a Epifanio, el hermano de mi amama. Era un joven de 22 años y que fue injustamente fusilado. Le arrebataron la vida, pero no la memoria. Mi amama mantuvo vivo el recuerdo de su hermano toda su vida».

Ha añadido que «no recuperamos solo unos restos, recuperamos nuestra memoria, la verdad y la dignidad que Epi merecía. Hoy por fin regresará a casa. Quienes apagaron su vida no consiguieron apagar su recuerdo. Su familia se asegurará de que su historia no se pierda. Cerramos una herida que ha permanecido abierta durante décadas. Recuperar sus restos devuelve la dignidad a nuestra familia y a la historia de Euskal Herria».

El testimonio clave de Zabalza

A continuación ha tomado la palabra Patxi Gutiérrez, nieto de Dionisio Gutiérrez, vecino de Iruñea y natural de Aurizberri. Era un mecánico de 32 años que procedía de una familia de ideología izquierdista y que fue fusilado junto a Ramón Bengaray en agosto de 1936 en Muniain.

Gutiérrez ha tenido un recuerdo especial con Domingo Zabalza, ya que sin él, «esta historia no hubiese tenido fin. Gracias a los ojos inocentes de un niño de 5 años acompañado por su hermano mayor Lucio que vieron, guardaron en su memoria y dieron con el lugar preciso donde fueron asesinados y enterrados Ramón Bengaray y mi abuelo». Su testimonio permitió dar con los restos de las dos víctimas.

Ha destacado que «hoy recordamos a la familia de mi abuelo, perseguida, encarcelada, represaliada y exilada. A mi abuela, que sufrió la perdida y a su familia, que le acompañó en su dolor desde un día que un grupo de milicianos franquistas sacaron a su marido de la cama y nunca volvió. Ella estaba embarazada de mi padre, José Luis, que jamás llegó a conocer al suyo». Ha mostrado su pena por que «la mente de mi padre ya no nos acompaña desde hace unos años y él no sabrá jamás que su padre ha aparecido».

En nombre de la familia Bengaray, ha tomado la palabra su nieta Maite, que ha llegado acompañada de varios de sus seres queridos desde Estados Unidos para asistir al momento de la entrega de los restos de su abuelo.

Nacido en Garralda en 1896 y residente en Iruñea desde 1905, Bengaray fue barítono solista del Orfeón Pamplonés y socio fundador de entidades culturales como Los Irunshemes, Los Amigos del Arte y el club Larraina. Fue también pelotari y futbolista. En el terreno político, fue presidente del Frente Popular de Nafarroa y, tras el golpe militar, pasó a la clandestinidad hasta que fue detenido el 21 de agosto de 1936 por la Guardia Civil y posteriormente fusilado en Muniain. Además, fue directivo de Osasuna entre 1931 y 1935.

Muy emocionada, como ella misma ha reconocido, la nieta de Bengaray ha recordado cómo siendo niña, su tía Magdalena le repetía la pregunta «¿dónde está enterrado mi hermano?». Ha calificado el momento como «un honor» y ha destacado que con el acto de este lunes, se hace «memoria».

50 identificaciones gracias al ADN

Las familias han agradecido la labor realizada por el Gobierno de Nafarroa en la recuperación de los restos de las tres víctimas del franquismo, que también ha sido puesta en valor por la vicepresidenta segunda del Ejecutivo y consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskara, Ana Ollo, quien ha destacado el trabajo del Banco de ADN fundado hace diez años y que ha permitido llevar a cabo 50 identificaciones.

Ha recordado que las tres víctimas eran «gente militante, que luchaba por un mundo más justo y por eso fueron asesinados», como sucedió con más de 3.500 personas en Nafarroa.

Ha puesto el acento en que con la entrega de los restos a sus familiares «cerramos un círculo que nunca se tuvo que abrir» y ha querido recordar el «compromiso del Gobierno con las familias de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista», al tiempo que ha destacado que las identificaciones «son el resultados de un trabajo colectivo en el que participan investigadores, asociaciones, instituciones, equipos técnicos y, también, el Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro de la Memoria».

Ha concluido afirmando que desde el Ejecutivo navarro «se perseverará pese a los riesgos y amenazas que se ciernen en tantos lugares sobre las políticas de memoria. Seguiremos trabajando por una memoria crítica con el pasado, que sea herramienta para construir el presente y el futuro».

El acto se ha cerrado con un aurresku, tras varias intervenciones musicales, y una ofrenda floral en el panteón en el que descansa más de un centenar de víctimas del franquismo que todavía no han podido ser identificadas, pero que «también merecen su tributo», como ha señalado Layana.